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Diana Reyes

Diana Reyes

Diana Reyes

Una voz mexicana con sentimiento

Al día de hoy, Diana Reyes es una de las exponentes del género mexicano que goza de mayor respeto y admiración.

Pero su éxito no ha sido fortuito. Desde pequeña ha sabido cuál es el precio de estar en el medio artístico, lo que le ha permitido esforzarse y evolucionar para labrar su propio camino.

Quienes la conocen la describen como una persona muy familiar, alegre, optimista, dicharachera y con un don especial para la gente, lo que sí resulta evidente al momento de conectarse con su público desde cualquier escenario.

Diana nace en La Paz Baja California Sur, es la más pequeña de seis hermanos, y, sin lugar a dudas, la consentida de todos ellos.

Allí mismo, donde para la fecha residía toda su familia, transcurrió su infancia y su adolescencia. Sin embargo, estos no fueron tiempos dedicados solo al estudio, pues, como dice Reyes, "iba creciendo con el anhelo de llegar a ser una estrella de la música internacional". Y esto la hacía diferente de sus hermanos.

Esa fascinación por la música es herencia de sus propios padres. "El sueño de toda la vida de mi papá fue el de ser cantante de música regional mexicana y mi mamá nos cantaba desde chicos, conservando todavía una voz armoniosa", explica.

A la tierna edad de ocho años, siente "el gusanillo de cantar", descubriendo así las dotes vocales que poseía, lo que la motivó a hacerlo en público y consiguió ser la gran triunfadora del Festival Sudcaliforniano de la Canción, logrando tres galardones en igual cantidad de géneros.

Tomando esto como una señal, opta por seguir participando en otros concursos musicales de los cuales también resultaba triunfadora, sin saber que era sólo el comienzo de una historia de muchos éxitos.

Partiendo de estos acontecimientos, a sus 10 años graba su primer sencillo con dos temas, y más tarde termina su primer álbum de larga duración titulado "A Todo Norte", seguido de una segunda producción, "Cuando Tuve Ganas", ambos de corte norteño.

"Muchos artistas entienden que perdieron su infancia por estar en el negocio del espectáculo, pero para mí no fue así, pues lo vi siempre como vivir un sueño que se ha extendido hasta ahora", dice divertida. 

En esos procesos de grabar temas personalizados y subir a sus primeras tarimas, la suerte la lleva a conocer a Lola Beltrán, a quien siempre había admirado profundamente.

Desde ese encuentro que tuvieron, Diana la consideró su mentora y madrina musical. "Y es que fue la primera estrella que apareció en mi carrera, de esas que te iluminan y te muestran el camino que debes seguir", dice con los ojos llenos de emoción al evocar al alguien de quien aprendió tanto.

"Me dio clases de humildad aún siendo muy joven. La mejor enseñanza que recibí de ella fue cuando me dijo que por más grande que llegara a ser, mi corazón debía quedarse en el mismo lugar", reconoció.

Ese tiempo le pasó a Diana entre canciones y experiencias que la convencían más de que cantar era lo suyo. Cuando se hizo adulta, decide irse a Ciudad de México a buscar una oportunidad "más grande" y hacer un disco profesionalmente.

A los pocos días de haber llegado, obtiene un importante contrato con Azteca Music para la realización de su primer álbum "con todas las de la ley".

"Empecé a sentirme como una verdadera artista, pues ya todo dejaba de ser un juego de adolescencia para volverse más serio. Fue, definitivamente, un gran paso a nivel personal y artístico", comenta.

Es así que surgió el disco "La Socia", el cual contenía un tema homónimo que la hizo dar a conocer en toda la nación azteca con este apodo.

Instantáneamente, la gente la ubicaba y la paraba en las calles, "realmente me sentí adoptada por el público". Y las puertas del mercado musical se abrieron a sus pies.

Siguiendo con el género norteño con el cual inició, vuelve al estudio a grabar el álbum "La Reina", con el que obtiene importantes ventas, también, en la Unión Americana, y el que la lleva a tomar una de las decisiones más importantes de su carrera: mudarse a Estados Unidos y cambiar de género musical.

Es así como la intérprete llega a Chicago, Illinois, en el 2004 para lanzar su primer disco a ritmo duranguense, el mismo que rompió esquemas tradicionales al incorporar un tema pop, "Rosas", como su primer sencillo.

"Se convirtió en mi himno personal. No creo que algún día deje de traerme buenos recuerdos ya que representó un cambio positivo que me abrió nuevas personas", expresa Reyes de aquel momento en el que pudo valorar que la transición había merecido la pena. 

Esta innovación, de inmediato, la llevó a conquistar a un público no seguidor de este estilo en el cual incursionaba, siendo honrada con un Disco de Oro, al poco tiempo de salir a la venta.

"El cambio fue difícil, pues me encanta la música norteña y cantar duranguense se me complicaba ya que era más acelerada. Pero lo pude hacer porque siempre he sido una persona que le gusta arriesgarse, y estoy muy consciente de que hay que renovarse o morir", dice firmemente la cantante, como si fuera ésta una de sus filosofías.

Mientras protagonizaba este resurgimiento profesional, un fenómeno paralelo iba sucediendo con la cantante cada vez que salía ante sus fans.

"En un principio no lo sabía, hasta que me lo manifestaron y lo constaté con mis ojos. A la gente le gustaba la forma de mi vestimenta, y fue muy chistoso ver que muchas chicas se estaban vistiendo como yo para ir a mis presentaciones", comenta entre risas.

Lo más curioso es que era la misma Diana quien elegía su atuendo, sin asesoría, es decir, que fue ella, sin proponérselo, la creadora de una moda que le ayudó a forjar una identidad definida, y única, en el medio en el que se desarrollaba, tal y como lo fue haciendo con su peculiar forma de bailar el conocido "pasito duranguense".

Afianzada en este ritmo, y en el corazón de su gente, con un sonido juvenil y contemporáneo, continuó produciendo discos y cosechando nuevos éxitos. Grabó "Navidad Duranguense" (2005, Disco de Oro), "La Reina del Pasito Duranguense" (superando las 250 mil copias vendidas en 2006, con temas como "El sol no regresa" y "Como una mariposa") y  "Te voy a Mostrar" (2007, Disco de Oro).

Le siguieron "Las No. 1 de la Reina" e "Insatisfecha", el cual incluye canciones inéditas que la colocan, rápidamente, en la cúspide de las listas de popularidad de "Sound Scan" dentro de su género.

Y en ese periodo fueron llegando los reconocimientos que iban consolidando su carrera a nivel internacional. Uno de ellos se lo concedió la ciudad de Boston, Massachussetts, que le entregó el "Latin Pride National Award" por sus altos valores no sólo como intérprete de música mexicana, sino también como una latina sobresaliente.

Fue nominada varias veces a "Premios Lo Nuestro", "Latin Billboard", llevándose a casa sus primeros galardones en tierra estadounidense. También arrasa en los listados de popularidad, llegando a alcanzar el primer puesto en la categoría "Regional Mexicano" de Billboard, y a nivel mundial obtiene la posición número 22 en ventas, convirtiéndose entre los diez artistas latinos con más discos vendidos de 2007.

En ese mismo año une su voz con la del cantante español David Bisbal para cantar a dúo "Quien Me Iba a Decir"; también recibe el honor de ser la primera artista duranguense en participar como invitada en la final de popular programa "Objetivo Fama", realizado en Puerto Rico.

"Para mí fueron grandes honores que no llegaba a creérmelos... esos reconocimientos son de las cosas que dices ?voy por buen camino? y que me hacen ver que trabajo con un objetivo", señala.

Entre tantos viajes, distinciones y grabaciones, Diana también sacó espacio para hacer su debut como empresaria, al anunciarse como copropietaria de su propio sello disquero, DBC Enterteinment, "el cual está enfocado en el desarrollo de nuevos talentos".

A finales del 2009, lanzó, por tercer año consecutivo, su calendario, esta vez inspirado en la belleza y majestuosidad de los escenarios naturales del norte de México. Asimismo, sacó al mercado su décima producción discográfica, la cual lleva por nombre "Vamos a bailar", un material que conjuga canciones inéditas y algunos covers bien movidos, "dedicados a toda la familia".

Pero a este nivel, con el sitial preferencial que ocupa en la música regional como artista consagrada, a esta mujer de cuerpo menudito y enorme corazón, lo que realmente le importa es seguir cantando con sentimiento y entregándose a su público.

"Lo que más feliz me hace, y por eso no pienso parar por ahora, es hacer lo que me gusta y recibir el cariño de tanta gente a modo de regalo. En definitiva, el premio mayor siento que lo recibo cuando personas del público me dan un abrazo o me dicen que mi música es parte de sus vidas".

Diciembre, 2009

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Diana Reyes
Diana Reyes
10/09/2009 (4 fotos)

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